©Carmen Moreno JRS Mena

Es en la escuela donde se facilita la inclusión, la reconciliación y la paz. La escuela es sanadora para la infancia, especialmente en situaciones de emergencia.

Desde Entreculturas y Alboan trabajamos, junto a Fe y Alegría y el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), para ofrecer acceso educativo a la infancia desplazada y refugiada, así como espacios de relación y acogida. 

A través de nuestra labor fomentamos la convivencia y prevenimos la exclusión, tanto en los centros educativos como en las comunidades.

Soy Acogida: soy futuro

Junto a Pueblos Unidos buscamos promover una cultura de hospitalidad, acogida y solidaridad para las personas migrantes que llegan a Madrid, especialmente para los menores, a quienes se les presta una acogida integral:

  • Acompañamiento: primera atención, bienvenida, escucha y orientación.
  • Asesoramiento.
  • Clases de español y formación.
  • Atención jurídica para que puedan conocer y defender sus derechos.
  • Actividades socioculturales para favorecer su integración.

Queremos que cada persona, cada joven, cada familia que llega con la esperanza de tener mejores oportunidades, se sienta parte de esta sociedad, conozca sus derechos y pueda salir adelante.

©PUEBLOS UNIDOS

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Patrocinio comunitario: hospitalidad y acompañamiento

El patrocinio comunitario es una iniciativa de la sociedad civil en la que participamos, junto al Servicio Jesuita a Migrantes, para acoger y acompañar a las personas refugiadas que llegan a nuestro país en situación de vulnerabilidad, para que exista una integración real y segura en el lugar de llegada.

 

A través del patrocinio comunitario logramos que la acogida de las personas refugiadas sea integral y puedan contar con las bases para reconstruir sus vidas y salir adelante.

La propuesta de integración consiste en la acogida durante un periodo de entre 18 y 24 meses de familias en condiciones de extrema vulnerabilidad. Así, la comunidad se implica directamente en la labor de acogida e integración de las personas refugiadas, acompañando y apoyando sus procesos de integración, actuando como la red básica de soporte y atendiendo en conjunto sus necesidades materiales, afectivas y personales.

©ALBOAN

©IVÁN BENÍTEZ

©IVÁN BENÍTEZ

Colombia: educación que acoge

Más de 7 millones de personas venezolanas han salido de su país durante las dos últimas décadas. El 85% se está quedando en los países de la región, como Colombia, que está intentando responder a nivel regional con esfuerzos articulados de ayuda humanitaria. Sin embargo, las cifras son tan grandes que han generado una presión insostenible sobre los recursos y servicios públicos nacionales. En la frontera central con Colombia, la ciudad de Arauca, con una población de casi 90.000 habitantes, cuenta con casi 37.000 personas refugiadas venezolanas, lo que está generando situaciones de tensión y conflicto.

 

Junto a JRS en Latinoamérica y Caribe trabajamos para ofrecer acceso a la educación a los niños y niñas refugiados y para fortalecer espacios protectores y de prevención, tanto en instituciones educativas como a nivel comunitario, que les permitan alejarse de dinámicas de violencia y ser constructores de inclusión y de paz.

Trabajamos para responder a las situaciones de emergencia que viven estas comunidades de inseguridad alimentaria, desprotección y falta de servicios básicos.

Dentro de Colombia, en la zona de Buenaventura, atendemos también, junto a JRS Colombia, a personas desplazadas internas de comunidades étnicas, como es el caso del pueblo Wounnan, una comunidad indígena que tiene su territorio en la región del bajo Calima y fue desplazada por la confrontación entre grupos armados.

 

Atendemos a más de 5.400 personas facilitándoles atención de primera necesidad, asistencia sanitaria y acceso a la educación. A través de la educación promovemos la seguridad y la protección de los niños y niñas contra el reclutamiento forzoso y su utilización en actividades ilegales y fomentamos su integración e inclusión en las comunidades de acogida.

©FE Y ALEGRÍA COLOMBIA

©SERGI CÁMARA

©SERGI CÁMARA

Ucrania y países fronterizos: convivencia e inclusión

Más de 8 millones de personas ya se han visto obligadas a abandonar Ucrania hacia países fronterizos como Polonia, Hungría o Rumanía. La mitad son niños y niñas.

 

Dentro de Ucrania, son más de 5 millones las personas obligadas a desplazarse, siendo gran parte de ellas niños y niñas.

Con adolescentes y jóvenes estamos llevando a cabo actividades artísticas de todo tipo como teatro o danza y cursos de idioma para facilitar la comunicación y la integración.

Además de refugio, alojamiento y alimentación, trabajamos para garantizar que las niñas y niños desplazados por el conflicto tengan acceso a la educación, proporcionando recursos para que puedan seguir sus clases en Ucrania de forma online. Les ofrecemos conexión a internet y tablets para que puedan conectarse, además de útiles escolares y otros materiales.

 

Desarrollamos también aulas amigables, que son aulas creadas en escuelas y guarderías de los países de acogida que favorecen la integración y acogida de la infancia refugiada ucraniana. Son espacios donde pueden jugar conjuntamente de forma libre y que les aporta una gran parte de normalidad a sus vidas. Contamos para ello con madres ucranianas que son profesoras y dedican este tiempo de forma voluntaria.

 

Acompañamos también a docentes de los países de acogida para que puedan gestionar la inclusión de los niños y niñas refugiados.

©SERGI CÁMARA

©SERGI CÁMARA

©SERGI CÁMARA

Siria y Líbano: educación en emergencia

Siria está atravesando una etapa doblemente crítica. Los recientes terremotos han agravado la difícil situación que ya vivía la población. En medio de una guerra civil, que ha cumplido 12 años, 15,3 millones de personas ya necesitaban ayuda humanitaria antes del terremoto y  6,8 millones estaban en situación de desplazamiento interno, siendo Siria el país con más personas desplazadas internas del mundo.

 

La situación de la educación en el país es muy deficiente. Las escuelas y universidades han sido atacadas de manera reiterada, 1.584 hasta la fecha, y las tasas de abandono escolar son muy elevadas. Junto a JRS, llevamos más de 10 años facilitando servicios de salud y reparto de medicamentos a las personas más necesitadas entre las desplazadas internas, los miembros de la comunidad local y los retornados, que vivían en condiciones precarias. Siempre con un foco especial en los niños y niñas, para garantizar su bienestar y su acceso a la educación.

Junto a JRS, llevamos implementando desde 2012 programas para la atención y acogida de personas refugiadas en Líbano.

Más de 5 millones de personas han huido de Siria hacía países vecinos como Líbano, que acoge a un volumen de personas refugiadas sirias que equivale a una cuarta parte de la población de su población. La debilidad de las infraestructuras y la escasez de recursos para hacer frente a un flujo de refugiados tan significativo, las explosiones de agosto de 2020 en el puerto de Beirut, la pandemia de coronavirus y la situación a nivel político, han sumido a gran parte de la población local, junto con las personas refugiadas, en una situación de vulnerabilidad que ha provocado tensiones entre la población refugiada y la receptora. Más de 300.000 niños y niñas refugiados siguen sin escolarizar.

 

Nuestros proyectos educativos están focalizados en educación preescolar, educación primaria y apoyo escolar tanto en zonas urbanas como rurales. Trabajamos junto con los menores y sus familias para hacer posible que los niños y niñas puedan acceder a una educación de calidad y puedan, en la medida de lo posible, ingresar en el sistema educativo libanés e integrarse en la sociedad.

©MIKHAIL DEMIAN JRS Mena

©JRS Líbano

©JRS Líbano

Tanzania: educación que incluye

En Tanzania viven más de 248.000 personas refugiadas. El 67,4% son originarias de Burundi, mientras que las demás vienen de la República Democrática del Congo (RDC). El 55% de la población total tiene una edad de entre 0 y 17 años. De ellas, poco más de la mitad está inscrita en la escuela. La guerra, tanto en Burundi como en la RDC, ha privado a 57.142 niñas y niños de la escuela.

 

Nos hemos preguntado cuántas son las niñas y los niños con algún tipo de discapacidad física o mental en los campos de Tanzania. La respuesta es que no se sabe. No existe ninguna información oficial. Esta falta es un dato ya de por sí: la discapacidad  está ausente de los enfoques de trabajo de los actores humanitarios en los campos de Tanzania.

Desde 2021,  junto a JRS estamos trabajando para la inclusión de las niñas y niños con necesidades especiales en la escuela a través de su identificación, ofreciendo equipamientos idóneos para facilitar el aprendizaje (gafas, aparatos acústicos, sillas de ruedas entre otros), formando al profesorado para que tenga las capacidades pedagógicas necesarias y sensibilizando a la comunidad sobre los derechos de las personas con necesidades especiales.

Desde 2022 también nos hemos comprometido con el fortalecimiento de la educación infantil tanto de la población refugiada como de la comunidad local.

Apenas el 21% de las niñas y los niños en edad accede a los centros preescolares limitando, de hecho, las oportunidades de relacionarse con otras niñas y niños en un ambiente seguro y protector, desarrollando aquellas habilidades sociales necesarias para su crecimiento y para hacer frente a los traumas vividos a raíz del desplazamiento. Junto a JRS estamos trabajando para que la educación sea un puente de paz entre la población refugiada y la población de acogida. 

©JRS

©IRENE GALERA JRS

©JRS

R. D. del Congo: educación que protege

La RDC sufre una de las crisis humanitarias más grandes y complejas del mundo. Es el país con más población desplazada interna del continente africano y se encuentra entre los países menos desarrollados del mundo, con más de un 82% de la población viviendo bajo el umbral de pobreza absoluta.

 

La violencia persistente desde hace más de 20 años ejercida por los grupos armados ya ha forzado a más de 5 millones de personas a abandonar sus hogares. Miles de escuelas han sido destruidas y más de 2’9 millones de niños y niñas tienen necesidad urgente de educación.

Los niños son especialmente vulnerables al reclutamiento forzoso por parte de grupos armados y las niñas son muy susceptibles de sufrir violencia sexual.

Los niños son especialmente vulnerables al reclutamiento forzoso por parte de grupos armados y las niñas son muy susceptibles de sufrir violencia sexual, tanto en la escuela como de camino a clase, y de ser secuestradas por las distintas milicias para que luchen, realicen labores de cocina o para forzarlas a casarse con los miembros de los grupos armados.

 

Junto a JRS trabajamos para fomentar el acceso a la educación de los niños y niñas desplazados, ofreciendo una atención especial a las niñas. Les ofrecemos material escolar, kits pedagógicos y apoyo financiero en las tasas escolares. La escuela es, no solo un espacio de formación, sino también de protección, de apoyo y de convivencia.

©SERGI CÁMARA

©SERGI CÁMARA

©SERGI CÁMARA

Una realidad global

El contexto actual nos hace ver, más que nunca, que todo está conectado. Por eso, desde Entreculturas y Alboan ponemos el foco en lo local y su conexión en lo global. Estamos trabajando en:

 

– La disminución de la brecha digital: identificando, dentro de los centros y organizaciones con los que trabajamos, a jóvenes que tengan falta de acceso a medios informáticos y gestionando recursos para poder dar respuesta.
– El acompañamiento a docentes de Formación Profesional en la implementación virtual de un programa de mejora de la empleabilidad.
– El acompañamiento psicosocial y educativo a docentes y educadores/as, a través de la propuesta metodológica “Decide Convive: Educación para la Ciudadanía Global en Contexto de Exclusión” y los últimos  recursos didácticos “Un mundo de cuento” y “Un mundo en Movimiento”.
– La generación de propuestas didácticas orientadas a los y las jóvenes bajo el lema Nuestro Momento es Ahora”, dirigidas tanto a nuestras redes de jóvenes nacionales como a la red internacional “Red generación 21+”, que conecta a jóvenes de más de 27 países.

Desde Entreculturas y Alboan continuamos trabajando para que la educación les siga protegiendo.

©VÍCTOR ALFONSO

©VÍCTOR ALFONSO

©VÍCTOR ALFONSO

La escuela les protege.

©Fe y Alegría Colombia