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Seguimos trabajando para que la escuela siga protegiendo

El cierre de las escuelas provocado por la Covid-19 podría hacer retroceder los avances logrados tanto en el acceso a la educación de millones de niños y niñas refugiados como en su protección frente a la violencia. Y es que la escuela es, también, punto de entrada a intervenciones de protección de la infancia.

Junto a nuestras organizaciones socias, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) y Fe y Alegría, seguimos trabajando para que niños y niñas encuentren refugio en las escuelas y garantizar su protección. 

Aunque los centros educativos hayan permanecido o permanezcan aún cerrados total o parcialmente, les hemos continuado apoyando en sus casas a través de la educación a distancia, ofreciéndoles una comida diaria con el reparto de alimentos y brindando apoyo psicosocial.

Y estamos apoyando también la puesta en marcha de medidas para garantizar una vuelta segura al cole, a través de campañas informativas sobre prevención de contagios, instalación de puntos de agua para el lavado de manos o entrega de kits de higiene.

LÍBANO: transición al modelo educativo en remoto

En el último año hemos hecho un gran esfuerzo para poner en marcha las clases online y permitir que una buena parte del alumnado de las escuelas de JRS en Líbano continúe con su aprendizaje académico. En total, 1.861 estudiantes (879 niños y 982 niñas) se han unido al programa de educación en remoto, que ha servido, además, para que los estudiantes sigan con sus rutinas en su día a día a pesar del confinamiento.

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Las clases online se han combinado con la distribución de material educativo y el reparto de tarjetas de datos 3G para garantizar la conectividad del alumnado.
“Los maestros y maestras se han preocupado por la capacidad de su alumnado para aprender y para darles una educación adecuada a distancia. Del mismo modo, estaban muy atentos por si alguno de sus alumnos o alumnas que hubieran aprobado, hubieran pasado de curso de forma automática sin los conocimientos que corresponden al curso en el que se encuentran”, explica Rayhana Itani, técnica de educación en Baalbek.
Alimentación, protección y acompañamiento:
La suspensión de las clases en marzo del año pasado conllevó el cese del comedor escolar, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de los niños y niñas, ya que para muchos de ellos el almuerzo en la escuela es la comida más completa del día. Ante esta situación, JRS puso en marcha el reparto de cestas de comida para las familias del alumnado.
///“Los maestros y maestras se han preocupado por la capacidad de su alumnado para aprender y para darles una educación adecuada a distancia”, Rayhana Itani, técnica de educación en Baalbek.

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La continuidad de las clases, aún a pesar de seguir siendo en formato online, ha permitido en buena medida mantener el canal de protección de la infancia refugiada. Tanto las escuelas como los centros sociales han dado continuidad a los servicios de apoyo psicosocial dirigidos a niños, niñas y mujeres refugiadas sirios, incorporando la atención telefónica y otras estrategias de acompañamiento en tiempos de confinamiento.

BURUNDI: fabricando jabones para la prevención e higiene

En Burundi trabajamos en los campos de refugiados que albergan tanto a desplazados del propio país como a personas refugiadas de Ruanda, Tanzania y República Democrática del Congo, que huyen por conflictos en estos países.

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///Atendemos a cerca de 16.000 alumnos y alumnas
Contamos con colegios y escuelas infantiles en los campos de Kinama, Musasa, Nyankanda, Kavumu y Bwagiriza, en los que nuestra labor se enfoca a la escolarización y la formación profesional, atendiendo a cerca de 16.000 alumnos y alumnas.
A raíz de la pandemia de la COVID-19 hemos puesto en marcha un plan de contingencia con el fin de garantizar la seguridad y la protección de los equipos y de las poblaciones refugiadas y desplazadas con las que trabajamos.
///A raíz de la pandemia de la Covid-19 hemos puesto en marcha un plan de contingencia
Dado que la principal medida de higiene y prevención pasa por el lavado de manos con jabón y desinfectante, hemos aumentado el acceso a productos como el jabón para la población refugiada de los campos de Kinama y Musasa y de los alrededores de los mismos, promoviendo la elaboración de jabón dentro de los campos.

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CHAD: la pandemia silenciosa que sufren las niñas

La COVID-19 ha evidenciado el rol fundamental de la escuela en la protección de las niñas. El cierre de las escuelas durante el confinamiento ha tenido un gran impacto en su educación, y las ha expuesto a mayor violencia, trata y explotación, trabajo infantil.

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Al contexto de desplazamiento o refugio por conflicto o desastre natural, se añade el impacto socioeconómico y sanitario de la COVID-19, con graves repercusiones en la vida de las niñas.
De no dedicar más esfuerzos, el impacto de la COVID-19 podría resultar en 13 millones de matrimonios infantiles adicionales y, debido a la interrupción de programas de prevención, podrían darse 2 millones de casos de mutilación genital femenina en la próxima década.
Estamos trabajando para reforzar el acompañamiento y seguimiento las niñas, el refuerzo escolar, la sensibilización comunitaria y familiar para garantizar su continuidad educativa y prevenir el matrimonio infantil.

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///El efecto de la COVID-19 podría resultar en 13 millones de matrimonios infantiles adicionales

MALAUI: asegurando la alimentación de los niños y niñas

En Malaui más de la mitad de sus 18 millones de habitantes vive con menos de 1 dólar al día. Sin embargo, este país acoge a más de 40.000 personas refugiadas en el campo de Dzaleka, a pocos kilómetros de la capital. La mayoría de las familias refugiadas llegó huyendo del genocidio en Ruanda y de la violencia y la guerra de la República Democrática del Congo.

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///Desde Entreculturas y JRS damos apoyo educativo a más de 3.000 niños y niñas en educación infantil, primaria y secundaria
Hoy, 25 años después del inicio del conflicto, Dzaleka continúa recibiendo personas refugiadas de los países vecinos y se encuentra sumido en una crisis crónica, con escaso acceso a agua, sistemas de saneamiento, medios de vida, sanidad o educación. Desde Entreculturas y JRS damos apoyo educativo a más de 3.000 niños y niñas en educación infantil, primaria y secundaria.

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Ante la emergencia, hemos estado prestando apoyo para asegurar la continuidad educativa de los niños y niñas refugiadas y, debido a que la ración distribuida en la escuela es, muchas veces, la única ingesta del día para gran parte del alumnado, durante el confinamiento hemos estado distribuyendo harina de avena a 290 familias (5k por familia). Además, junto a ACNUR, hemos instalado también puntos de agua y lavado de manos para más de 2.000 personas.

VENEZUELA: atención y acogida en las fronteras con Colombia y Brasil

El 85% de las personas migrantes y refugiadas venezolanas se están quedando en los países de la región, como Colombia o Brasil, que han visto aumentar las llegadas de población venezolana y están intentando responder a nivel regional con esfuerzos articulados de ayuda humanitaria. Sin embargo, las cifras son tan grandes que han generado una presión insostenible sobre los recursos y servicios públicos nacionales.
En la frontera central con Colombia, la ciudad de Arauca, con una población de casi 90.000 habitantes, cuenta con casi 37.000 personas refugiadas venezolanas. En el pasado mes de abril se produjeron situaciones muy tensas en este enclave fronterizo, con combates en la parte venezolana, que produjeron la huida de más de 5.000 personas hacia Arauquita (Colombia). El equipo de JRS que trabaja desde la oficina binacional Arauca-Apure ha estado apoyando de manera especial esta zona afectada por el desplazamiento con alimentos, kits de higiene, de bioseguridad y mosquiteros.
En la frontera con Brasil, la ciudad de Boa Vista acoge ya a más de 40.000. Como la ciudad no tiene albergues suficientes, muchas personas, incluso familias con niños, se quedan en las calles y ocupan los espacios públicos, como estaciones de autobuses y las entradas de los hospitales.
///Junto al Servicio Jesuita a Refugiados-LAC estamos atendiendo a más de 2.000 personas en estas zonas fronterizas con Venezuela a través de la distribución de alimentos y de ayudas para el alojamiento, el transporte y la compra de medicamentos o atención médica
Estas personas están más expuestas a los riesgos por la propagación de la pandemia, ya que carecen de acceso a viviendas seguras o adecuadas, agua potable y materiales de higiene.

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Además, se enfrentan a una inseguridad alimentaria severa, especialmente entre las niñas, los niños y las madres embarazadas, que presentan tasas más altas de desnutrición. No cuentan con acceso a servicios sanitarios ni a información precisa sobre cómo enfrentarse a la pandemia de la COVID-19.
Es urgente poder escolarizar a los miles de niños y niñas refugiados venezolanos y poder incorporar a los jóvenes a los sistemas nacionales de formación técnica.
Junto a JRS-LAC estamos atendiendo a más de 2.000 personas en estas zonas fronterizas con Venezuela a través de la distribución de alimentos y de ayudas para el alojamiento, el transporte y la compra de medicamentos o atención médica. Ofrecemos también acompañamiento psicosocial y jurídico para el restablecimiento de sus derechos.

Una realidad GLOBAL

El contexto actual nos hace ver, más que nunca, que todo está conectado. Por eso, desde Entreculturas ponemos el foco en lo local y su conexión en lo global. Ante la emergencia, estamos trabajando en:

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La disminución de la brecha digital: identificando, dentro de los centros y organizaciones con los que trabajamos a jóvenes que tengan falta de acceso a medios informáticos y gestionando recursos para poder dar respuesta.
El acompañamiento a docentes de Formación Profesional en la implementación virtual de un programa de mejora de la empleabilidad.

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El acompañamiento psicosocial y educativo a docentes y educadores/as, a través de la propuesta metodológica “Decide Convive: Educación para la Ciudadanía Global en Contexto de Exclusión” y los últimos  recursos didácticos “Un mundo de cuento” y “Un mundo en Movimiento”.
La generación de propuestas didácticas orientadas a los y las jóvenes bajo el lema “Nuestro Momento es Ahora”, dirigidas tanto a nuestras redes de jóvenes nacionales como a la red internacional “Red generación 21+”, que conecta a jóvenes de más de 27 países.

Desde Entreculturas continuamos trabajando para que la educación les siga protegiendo.

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Educar salva vidas.