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SERGI CÁMARA ©foto

La mitad de los menores refugiados en edad escolar no recibe educación

La emergencia causada por la Covid-19 ha provocado que sean muchos más los que no tienen acceso a la educación, corriendo el riesgo de no poder volver nunca más a la escuela.

Vivir en situación de desplazamiento forzoso supone, para un menor, haber perdido su casa, su familia, enfrentarse a situaciones de violencia y al riesgo de sufrir abusos, explotación, tráfico o reclutamiento militar. Cuentan con muchas dificultades para poder comer, acceder a agua potable y, por supuesto, a la educación:
de los 7,1 millones de niños, niñas y adolescentes refugiados en edad escolar, 3,7 millones no van al colegio.

El cierre de las escuelas tiene consecuencias devastadoras en la vida de los niños y niñas refugiados:

  • Dificulta mucho que puedan continuar formándose.
  • Afecta a su alimentación diaria, ya que muchos menores realizan la comida fuerte del día en la escuela.
  • Obstaculiza también el acceso a agua potable.
  • Influye directamente en su desprotección frente a la violencia y en el aumento de los abusos y la explotación.
  • En concreto, para las niñas, supone una mayor exposición a la violencia física y/o sexual y el aumento de embarazos precoces, matrimonios infantiles o mutilación genital femenina.
Desde Entreculturas defendemos el derecho a la educación de estos menores en cualquier circunstancia, especialmente en contextos de emergencia, en los que es aún más necesario. Desde el inicio de esta crisis, trabajamos para seguir protegiendo a estos menores y para garantizarles una mínima cobertura educativa a través del fomento de la educación online y radial, así como la distribución de material escolar que complemente los sistemas de educación a distancia.

Esta crisis educativa nos hace ver que es necesario actuar de forma coordinada e invertir recursos para mantener el papel fundamental que juegan la educación y la escuela.

La educación es refugio.

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