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SERGI CÁMARA ©foto

La educación debería protegerse en todo tipo de circunstancias.

La mitad de las personas refugiadas en todo el mundo son menores. Niños, niñas y jóvenes víctimas de conflictos internacionales e internos que no solo están aumentando, sino que también son cada vez más prolongados y afectan a un mayor número de personas. Desde hace 10 años la cifra de personas desplazadas forzosamente no ha parado de aumentar, hasta alcanzar los actuales 70’8 millones.

 

La educación debería protegerse en todo tipo de circunstancias. Pero, en situaciones de conflicto armado y violencia generalizada, las escuelas siguen siendo atacadas.

Entre 2013 y 2017 al menos 74 países sufrieron ataques a la educación, destruyéndose cientos de escuelas y centros de enseñanza, y resultando heridos miles de estudiantes, educadores y educadoras.

 

Y en 34 países que los sufren sistemáticamente, se registraron más de 14.000 ataques en los últimos 5 años.

Muchas veces los grupos armados utilizan las escuelas para sus operaciones o las atacan o destruyen deliberadamente.
Las alumnas y maestras son objeto de ataques por ser niñas y mujeres. En los últimos 5 años en al menos 18 países han sufrido ataques como bombardeo de escuelas femeninas, violaciones, secuestros y acoso sexual.
El camino a la escuela supone también un grave peligro para ellas, ya que son atacadas sexualmente, lo que hace que, además, aumente su miedo y el de sus familias a la hora de ir a clase. En los últimos 5 años partes involucradas en conflictos de al menos 17 países han perpetrado violencia sexual en las rutas hacia la escuela o dentro de ella.
La proliferación de grupos extremistas y terroristas mundiales y los conflictos armados relacionados con los recursos naturales suponen nuevas amenazas para el alumnado.
Todo esto hace que aumente el abandono escolar, especialmente entre las niñas, y que una población que es especialmente vulnerable por su edad pierda su derecho a formarse y a tener un futuro esperanzador.
De hecho, solo el 61% de los menores refugiados en el mundo está escolarizado en primaria y menos del 25% en secundaria.

La educación debería protegerse en todo tipo de circunstancias. Pero, en situaciones de conflicto armado y violencia generalizada, las escuelas siguen siendo atacadas.

Las alumnas y alumnos refugiados merecen respeto y una protección especial. Su derecho a la educación está reconocido en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en la Convención sobre los Derechos de la infancia. Y el Derecho Internacional Humanitario contiene normas para proteger las necesidades y derechos básicos de la población no combatiente y refugiada, incluida la educación de los niños, niñas y adolescentes.

Desde Entreculturas nos comprometemos con una escuela de paz y libre de violencia, una escuela de reconciliación y de encuentro para todos los niños y niñas que se han visto forzados a dejar su hogar. Centros educativos donde no solo se les ofrece una educación de calidad, sino que se les protege de manera integral a través de la atención psicosocial y donde se trabaja su capacidad de resiliencia y recuperación.

SERGI CÁMARA ©foto

Estas Escuelas son Refugio.